Anclajes permanentes

Los anclajes permanentes se instalan con carácter definitivo, para una vida útil superior a los dos años y correspondiente a la vida útil de la estructura anclada en general.

Los anclajes permanentes han de estar dimensionados y ejecutados para hacer frente a los efectos de la corrosión. En el caso de anclajes permanentes la protección deberá garantizar una barrena continua de material anticorrosión entre el tirante y el terreno, de forma que no se deteriore durante el periodo previsto para la vida útil del anclaje. Además, los tirantes deben ser capaces de transmitir de forma adecuada y continua los esfuerzos del anclaje sin sufrir deterioros.

Sistemas de protección en anclajes permanentes

El sistema de protección contra la corrosión más habitual en los anclajes permanetes es el compuesto por dos barreras de protección, un tubo corrugado de plástico conteniendo el tirante, relleno o preinyectado con lechada de cemento, a fin de que si una de las barreras se deteriorara durante la instalación, la otra permanezca intacta.

Existen otros tipos de protección como la camisa metálica perdida o la doble protección mediante tubos corrugados.

El sistema de protección en los anclajes permanentes puede estar formado por una sola barrera, a condición de que su integridad sea probada por ensayos realizados in situ sobre cada anclaje para asegurar su durabilidad.